Capítulo 18
Le dolía todo el cuerpo.

En ese momento, Natalia no podía distinguir qué parte de su ser sufría más. Se limitó a mirar en silencio a Diego.

La reacción de él fue más rápida; le sujetó el dorso de la mano, le arrancó la aguja de un tirón y presionó el botón de emergencia para llamar al médico.

El doctor llegó de inmediato.

El ambiente en la habitación era silencioso y opresivo, casi siniestro.

Nadie decía una palabra.

El médico, con la cabeza baja, volvió a canalizar a Natalia y le ajustó el
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