Judith llegó a la constructora Anderson, con una mezcla de nerviosismo y determinación, y tomó una bocanada de aire antes de entrar por las grandes puertas de cristal. Una vez dentro, se dirigió hacia el ascensor y presionó el botón para dirigirse a su oficina en el piso ejecutivo.
Al llegar a su destino, las puertas se abrieron y ella salió del ascensor con paso firme. Caminó por el elegante pasillo, observando los rostros desconocidos, finalmente, llegó a su propia oficina y abrió la puerta.