Rival fastidioso.
Judith escuchaba a su mejor amiga dialogar con los cocineros sobre lo genial que la pasaron la noche anterior y se lamentó mucho por haber rechazado la invitación, ya que al menos de ese modo se habría ahorrado la incomodidad de tener que discutir con Dylan.
«Siempre he escuchado que las parejas casadas tienen problemas y malentendidos, pero no me imaginé que los de Dylan y mío serían tantos», pensó cómica de su propia situación, por el hecho de que lamentarse no resolvería nada.
—¿Me dirás qué