Imaginaciones bochornosas.
A Judith no le salía el habla, puesto que estaba tan aturdida que no podía pensar en algo coherente, mientras que Dylan no respondía con palabras, sino que le pasó los dedos por los labios temblorosos antes de cubrirlos con los suyos, y aunque ella no le seguía el ritmo no se alejó hasta que torpemente Judith le respondió el beso.
Dylan sonrió sin alejar su boca de la de ella y continuó besándola con suavidad, explorando cada rincón de su boca. Judith respondió con pasión, sintiendo cómo su cu