Frustración de la ex.
Julián se quedó perplejo después de la llamada que tuvo con su hija, trataba de entender lo que ella había querido decir con esa frase que le dejó tan inquieto. "Mercancía para negociar", se repetía a sí mismo mientras se aflojaba el nudo de la corbata y se levantaba impaciente de su silla. Tomó la taza de café de su escritorio y se dirigió al ventanal de cristal de su despacho.
«Será que le han envenenado la mente a mi hija en mi contra», pensaba preocupado.
De repente, su teléfono sonó y lo