La pantalla del teléfono de Lilian vibró de pronto. Ella, que casi se había quedado dormida en el sofá, abrió los ojos de golpe. El nombre que apareció en la pantalla hizo que su corazón se agitara.
—Daryl… —susurró con voz baja.
Rápidamente deslizó el ícono verde y llevó el móvil a su oído.
—¿Hola? —su voz sonaba ansiosa.
Al otro lado, apareció la voz grave que tan bien conocía.
—Lilian… lo siento. Yo… hoy he estado realmente muy ocupado. Hubo muchas reuniones inesperadas. No tuve ni un moment