Margaret hizo la maleta en cuanto recibió la alerta. No perdió tiempo evaluando qué empacar ni pensando en el cansancio acumulado del viaje; solo quería volver cuanto antes. Mientras abría un cajón para tomar unos documentos, marcó el número de Lucien con manos temblorosas, sintiendo cómo la preocupación y la furia le latían al mismo ritmo acelerado del corazón.
Lucien respondió al tercer timbrazo, con voz calmada, ajeno aún a la tormenta que se avecinaba.
—¿Esto que hizo Lorain fue con tu apro