CAPÍTULO 56
Brandon apenas alcanzó a estacionar cuando vio a Lorain bajo el farol, abrazándose a sí misma con demasiado dramatismo. Llevaba una chaqueta ligera que no servía para el frío de la noche, y aun así se mantenía erguida como si el viento la hubiera traicionado a propósito. Apenas sus labios tiritaban.
Él frunció el ceño al instante y sin pensarlo se quitó su abrigo, colocándoselo sobre los hombros.
—¿Qué haces afuera? Vas a enfermarte. Pudimos vernos en otro lugar.
Lorain levantó la m