El edificio de GOLD se alzaba imponente bajo el cielo gris de la mañana. Margaret avanzó entre los empleados que la observaban con cautela. Llevaba una carpeta gruesa de documentos bajo el brazo y su bolso colgado del antebrazo, lista para la reunión que decidiría el rumbo de todo. No había dormido mucho, pero la determinación endurecía cada una de sus facciones.
Nada más cruzar el vestíbulo, una voz conocida la interceptó.
—Hija… —la llamó su padre, con un falso tono de ternura que ella detect