—¡NO!
El grito de Lorain se desgarró en el aire mientras su cuerpo reaccionaba por puro instinto. Intentó incorporarse con torpeza, arrastrándose hacia adelante como si aún pudiera alcanzarlo, y ese desafío que antes sostenía se desvaneció en medio de sus gritos.
—¡Lucien, debemos hablar! —suplicó con la voz rota, el llanto le brotaba sin control—. Escúchame, por favor… dame una última oportunidad… te lo suplico…
La diferencia era brutal.
La mujer que minutos atrás lo desafiaba con arrogancia