CAPÍTULO 195

Apenas cruzaron las puertas del apartamento, Margaret buscó a su pequeña hija con la mirada, sintió alivio al volver, sobre todo después de esa reunión.

Mérida estaba de pie en la sala, meciendo a Celeste con movimientos suaves y rítmicos; la bebé tenía los ojitos enrojecidos y las mejillas húmedas, señal inequívoca de que había llorado durante un buen rato. En cuanto Margaret se acercó y la recibió en sus brazos, la pequeña emitió un sonido entrecortado, y en seguida se acunó a su pecho gimote
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nicokesYo pensé que Margaret ya sabía que Loreine esta viva
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