Mundo ficciónIniciar sesiónMérida se marchó esa misma tarde.
No sin antes dejar sobre la mesa del comedor una hoja cuidadosamente escrita a mano, llena de indicaciones, horarios, comidas y todo lo relacionado con el cuidado y atención de la pequeña Celeste. Margaret la leyó de reojo mientras ayudaba a su madre a cerrar la maleta.
—Aquí está todo —dijo Mérida, señalando el papel—. Las tomas, las papillas, el camb







