EN OTRO LADO DE LA CIUDAD
Lucien había esperado ese encuentro durante varios días, por fin se enfrentaría a uno de sus peores enemigos y despejaría todas las dudas que atormentaban su cabeza, solamente pensaba en : “era Antonio o era él” y la primera opción, no estaba disponible. Su automóvil avanzaba con firmeza por una carretera que se alejaba de la ciudad. A ambos lados, el paisaje se volvía más árido, más desolado, como de costumbre, lugares en donde solo personas con poder y malicia pueden frecuentar.
El sitio de la cita apareció al final del camino: un complejo industrial abandonado, oculto entre viejas estructuras de concreto. No había letreros ni señales visibles, pero Lucien reconocía bien ese tipo de lugares. Eran espacios diseñados para desaparecer, perfectos para encuentros que no debían existir.
Detuvo el auto a unos metros. Antes de bajar, llevó la mano a la pretina del pantalón y apretó el arma con naturalidad, como una costumbre adquirida tras años de aprender que la t