Briana, al llegar a la oficina, se tocó el corazón. No había sentido algo así antes.
—Ahora sí viste un fantasma —dijo divertida Melisa, dándole un codazo amistoso y después añadió:— dime que viste.
—A... Eduardo.
—¿Eduardo? Pero si lo vez todos los días y...
—Teniendo sexo con alguien —comentó en forma monótona
Melisa borró su sonrisa y la tomó del codo. Se desplazaron hasta llegar al baño y Briana aún no llegaba a la realidad.
—¿Y qué tiene?, De igual forma es tu ex esposo. Tienes que golpe