Capitulo 29

—Yo también te extraño —dijo y sin pensarlo dos veces me refugio en sus brazos.

Él, acareció mi espalda con cuidado, y yo me sentí muy feliz. Levanto la vista, y busco sus labios. Nos besamos, lo hacemos en un tierno besos, sin pausas, y a la vez sin prisa.

Siento su lengua de recorrer mi boca, sus labios se presionan en los míos. Me da unos pequeños mordisco y me siento más confundida que nunca.

Nos separamos por la falta de aire

Me sonríe.

—Estás
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