"Soy Briana", comentó, mostrando indiferencia.
"Ella es mi esposa", comentó Eduardo alejándose.
"Es un placer para mí conocerte", comentó Lautaro, besando la mano de Briana, quien sonrió un poco avergonzada.
"El placer es mío", murmuró Briana, acercándose a él, estrechando su mano y dejando un beso en su mejilla.
"El placer es mío", volvió a repetir Lautaro, y ella se rió divertida.
"Hasta cuándo nos saludaremos", preguntó Lautaro.
"Si quieres, te puedo seguir saludando en otro lugar", murmuró