Aimar sintió una presión en el pecho.
Si la reconocían...
Si conectaban su nombre con los registros...
Si Dominic decidía hablar...
La puerta principal se cerró con un golpe suave cuando Enzo salió para irse.
Aimar dio un paso hacia la ventana y miró la calle.
Durante un segundo, creyó ver un auto oscuro estacionado a media cuadra.
Su respiración se detuvo.
Parpadeó.
El auto arrancó lentamente y desapareció.
No sabía si era paranoia.
O advertencia.
Paolo volvió a aparecer detrás de ella sin hac