Claudio se puso de pie. Miró al sacerdote Ricardo. Y este le habló palabras que no lo convencían de que todo estaría mejor.
—Tiempo al tiempo hijo. No es fácil asimilar esa verdad. Ahora tienes que pedir a Dios por tus hijos, para que sepan lidiar con esa verdad. Y tú... Tu tienes que ser fuerte para esperar y enfrentar la reacción de los otros dos.
Claudio sintió angustia solo de imaginar el tener que enfrentar a Enzo y a Paolo.
Cerró los ojos con fuerza. El nombre de sus dos hijos, le atrave