[ALYA]
El mar se extiende infinito frente a nosotros. Oscuro, brillante, casi hipnótico. El yate se mece con suavidad, dejando atrás la costa de Miami y todo lo que deberíamos haber dejado en el pasado. La brisa nocturna me despeina, el aire huele a sal, a recuerdos y a algo que nunca se terminó.
Estoy envuelta en una sábana blanca que apenas cubre mi piel. Él está detrás de mí, con el torso desnudo y el cabello húmedo. Siento su respiración contra mi cuello, el roce de sus dedos recorriendo mi