[ZAED]
El edificio se siente distinto cuando subimos las escaleras. O quizás somos nosotros los que estamos distintos. Alya sube un escalón por delante de mí, mirando cada tanto el anillo, como si necesitara recordar que es real, que está ahí, brillando sobre su piel.
Abro la puerta del departamento y la dejo entrar primero. La luz del atardecer se entra por la ventana, pintando todo de un dorado cálido que de a poco deja atrás los rastros se sea tormenta que amenazo con cubrir la ciudad. Y ell