[ZAED]
Al día siguiente
El día amanece con una quietud que no se parece a la paz.
Milán despierta como siempre: cafés abriendo, persianas subiendo, pasos apresurados sobre la vereda. Todo continúa igual, y esa normalidad es lo que más duele. Como si la ciudad no se hubiera enterado de que, para nosotros, algo se cierra.
El taxi nos espera abajo. Las valijas ya están listas. No son muchas. Nunca lo fueron. Nuestra estadía aquí fue breve, intensa, casi clandestina. Aun así, cuando tomo el pasapor