[ZAED]
Miami nos recibe con el mismo calor insolente de siempre, como si el tiempo no hubiera pasado desde la última vez que huí de aquí.
Alya camina a mi lado con paso firme, pero sé que por dentro está en guardia. No es la primera vez que pisa esta ciudad, ni este aeropuerto, ni estas calles que siempre prometen demasiado y cobran caro. Aquí ya ha vivido. Aquí ya ha perdido. Y aun así, volvió conmigo.
Eso es lo que más pesa.
—Ya estamos —digo en voz baja cuando subimos al coche.
Ella asiente