[ZAED]
Dos semanas después
Milán amanece con su ritmo habitual, en los que el cielo parece un velo pesado que aplasta la ciudad, y aun así, dentro de mi pecho hay un temblor distinto, uno que no sé nombrar del todo. No es solo miedo. No es solo expectativa. Es algo más… algo que nunca había sentido antes.
Alya casi no ha hablado desde anoche. Se vistió en silencio, desayunó en silencio, me tomó la mano en silencio cuando salimos del departamento. No es un silencio frío. Es un silencio lleno de