[ZAED]
La lluvia cae con fuerza sobre el parabrisas, golpeando el vidrio como si quisiera atravesarlo. Llevo casi una hora conduciendo sin destino, sin rumbo, con la cabeza repitiendo una sola imagen: la de Alya rompiéndose frente a mí cuando le dije la verdad.
No puedo olvidarlo. Su mirada. Su voz quebrada. El modo en que pronunció mi nombre como si doliera.
El limpiaparabrisas no alcanza para despejar la tormenta. No solo la de afuera. También la que tengo dentro.
El teléfono vibra sobre el a