[ALYA]
No recuerdo en qué momento dejó de hablar. No recuerdo cómo me quedé allí, inmóvil, viendo cómo la puerta se cerraba tras él. Solo el silencio. Ese silencio que pesa como si todo el aire del edificio se hubiera ido con Zaed.
Me quedo mirando los planos sobre el escritorio, las líneas perfectas que ya no significan nada. Mis manos tiemblan, mis ojos arden, pero las lágrimas no salen. No todavía. Estoy demasiado rota para llorar.
Mi madre murió hace años, pero por primera vez siento que la