[ALYA]
El viento huele a sal y a tormenta. La noche me envuelve como un abrazo helado, uno de esos que no consuelan, sino que te recuerdan lo sola que estás. No sé en qué momento terminé aquí, en el muelle de Coral Gables, mirando cómo las olas rompen con violencia contra los pilotes.
Quizás vine buscando silencio. O tal vez, respuestas. O simplemente, dejar de sentir.
La lluvia me empapa el cabello, la ropa, los huesos. Pero ya no siento frío.
No siento nada. Solo el eco de su voz repitiéndose