—Tu madre es muy agradable —comentó Ryan apenas se ausentó mi mamá—. Me cae bien.
—Es algo intensa.
Miré a Eiden por el rabito del ojo; lo vi tenso, sobándose las mejillas, un poco confundido. Cuando nuestras miradas se cruzaron, bajó las manos y volvió a su asiento.
—Bueno, iniciemos con la tarea antes de que se haga más tarde —sugerí—. Estuve repasando mis apuntes. Me pareció bien hacer un resumen de los temas que les tocó a ustedes para poder guiarme.
—A Ryan es a quien le toca introducir el