Capítulo veintiuno

—Tu madre es muy agradable —comentó Ryan apenas se ausentó mi mamá—. Me cae bien.

—Es algo intensa.

Miré a Eiden por el rabito del ojo; lo vi tenso, sobándose las mejillas, un poco confundido. Cuando nuestras miradas se cruzaron, bajó las manos y volvió a su asiento.

—Bueno, iniciemos con la tarea antes de que se haga más tarde —sugerí—. Estuve repasando mis apuntes. Me pareció bien hacer un resumen de los temas que les tocó a ustedes para poder guiarme.

—A Ryan es a quien le toca introducir el
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