La mañana siguiente llegó apenas junté los párpados. El tiempo que dormí fue corto, pero a pesar de eso desperté con mucho entusiasmo; tenía mucho tiempo sin sentirme así.
Me aseé vistiéndome con la ropa que había apartado para ir a la universidad: un pantalón sastre y una blusa verde con escote en V. En mis pies, unas zapatillas blancas. Compartí el desayuno con mi familia y luego salí directo a la facultad. Al llegar, crucé el primer pasillo yendo a las escaleras; en el último escalón me enco