Acercarse a Eva fue de mucha utilidad, ahora sabía que tenía un poderoso enemigo oculto, debía cuidarse de Gabriel Galeano, ya fuera como Antón o como Mario, en cuanto al padre de Ana, ya buscaría la manera de hacerle pagar lo que había hecho.
Regresó a la oficina, estaba decidido a hablar con Ana y decirle la verdad de una vez por todas, no quería más mentiras y dudas entre ellos.
—Hola bonita.
—¿Me hablas a mí? —Volteó a verlo molesta.
—No veo a nadie más por aquí.
—¿Qué quieres?
—Necesitamos