Después de desayunar, Antón llevó a Ana a su casa, fue muy difícil para los dos tener que despedirse, aunque no lo dijeron, los dos deseaban dejar todo para poder estar juntos.
Cada uno pensaba que no debía decir nada sobre eso para no verse tan intenso.
—¿Podré verte después?
—Llámame para ponernos de acuerdo.
Se despidieron con un beso, cuando Antón se marchó, ella sintió que le faltaba algo, quizá era que una parte de su corazón y su alma se habían ido con él.
Al llegar a su casa, Antón lo p