2 de diciembre. Mediodía.
Breckenridge
Mackenzie Hale
Me alejo de Killiam temblando de pies a cabeza. Ver el nombre de Damiano en su teléfono me recordó por qué es un completo error lo que acabo de aceptar con él y por qué también es un error el haber aceptado venir aquí. Fingir es una tortura.
Fingir que ya no siento nada por él. Fingir que nada está pasando. Aparentar que no me duele el alma y el corazón, mientras le doy una sonrisa a mi familia, mientras convivo con él.
Eso es lo más difícil