Millie:
El sábado por la mañana nos despertamos como dos adolescentes sonrientes entre besos y abrazos, no había mejor despertar que ese y es que con Brad estaba tan cómoda, tan a gusto, daba igual el lugar en el que estuviéramos, pero era junto a él, donde me sentía bien.
Esas muestras de cariño, acompañadas de miradas, nos llevaron a entregarnos de nuevo el uno al otro bajo las sábanas, esas que habían sido testigo de nuestra pasión la noche anterior.
Tras una ducha, nos vestimos para desp