Nos despedimos en la puerta con un abrazo y un beso lento, quedando en vernos al día siguiente en las oficinas y es que me lo dijo en un tono que me entró un cosquilleo increíble, ya me veía como la novia del jefe.
Me fui a dormir con la sensación más bonita del mundo y es que había algo muy fuerte en mí, que me hacía sentir que él era todo lo que siempre había buscado.
Me desperté feliz antes de que sonara la alarma del móvil, tenía un gran motivo para estarlo. ¡Iba a ver a Bradox en el traba