Brad y Millie intercambiaron una mirada cargada de complicidad y la señora Cooper aprovechó ese momento para irse sin hacer ruido. Ya no tenía nada que hacer allí. Ahora eran ellos los que debían conversar y tomar una decisión. Pero aunque los dos tenían mucho que decirse, no encontraban las palabras adecuadas para expresar todo lo que sentían. Se habían hecho tanto daño...
—¿En qué estás pensando? —le preguntó él con suavidad.
—En cómo habrían sido nuestras vidas si tu madre y mi padre hubie