Mónica.
Entre en la habitación cerrando tras de mí con cuidado, aún no podía creer que estuviera aquí, pensé que pasaría toda la noche aguantando frío, pero de nuevo Ezequiel me demostraba que siempre fuimos diferentes, que a pesar de los pesares… él nunca vendería sus valores por nada. Supongo que algunos no tenían opción... Tome mi celular, y marque a Rut.
—Ya estoy en la mansión, no sé cuánto duraré.
—Muy bien, sabía que no me decepcionarías.
—Pero tenemos otro problema, Ezequiel quiere que