Eva llegó a casa de sus padres, todo el día había transcurrido de manera tan rápida que ni siquiera tuvo tiempo de pensar en lo que había escuchado una noche antes. Al llegar, lo recordó, le dolió, evidentemente le dolió, pero se hizo una nota mental para buscar un lugar donde vivir al día siguiente.
- ¿Eva? ¿Eva, eres tú? – Se pudo escuchar la voz de Martina.
- ¡Hola, mamá! Perdón, llevo un poco de prisa… - Dijo Eva corriendo al subir las escaleras.
- Eva, hija, baja a…
- Perdón, mamá… No puedo