Tan pronto llegó Alejandro a la ciudad de México, fue directo a su apartamento, el cual seguía siendo el mismo que compartió con Eva mientras estuvieron juntos. Aquel lugar seguía tal como ella lo había dejado, no había cambiado nada, todo seguía tal como en aquellos días.
El hombre estaba exhausto, habían sido unos largos, muy largos días, así que tomó un baño y fue a la cama, no sin antes enviar un mensaje al personal que vigilaba a Eva y Augusto, les pidió comprar un móvil y entregárselo a Ev