Al bajar del avión, la luz del sol iluminó el rostro de Eva, ella experimentó una extraña sensación de calidez que hace mucho tiempo no sentía. Ella sabía que sí, era verdad, llevaba el alma hecha pedazos, hace menos de una semana, su vida era otra, hace menos de una semana tenía a su lado a un extraordinario hombre, hoy solo era ella y su bebé y sabía que con eso basta.
- Eva, es por aquí, vamos… -dice el padre de Alejandro.
Subió a su auto, el hombre sube y comienza a conducir, por momentos, s