97. Donde estés, yo estaré
Karla Duarte
Me quité el collar de corazón y lo guardé en el bolsillo de mi falda. No sabía cómo iba a reaccionar Ciro cuando me viera. Quería que fuera una sorpresa… primero tantear el terreno, asegurarme de que no me odiaba por la forma en que lo traté la última vez. Aunque no era yo. La verdadera Karla lo amaba con locura.
—Recuerda que debes cuidarte, ayúdame con eso, por favor —dijo Ernesto cuando cruzamos el arco de bienvenida al rancho Sandoval.
—Lo sé, no te preocupes —contesté, forzand