101. Toda una vida juntos
Sara Sandoval
Corrí quitándome las botas lo más rápido que pude, sintiendo la risa escaparse de mis labios. Ernesto venía a unos metros detrás de mí, corriendo con esa determinación que me hacía estremecer, y al voltear lo vi también deshaciéndose de sus botas en plena carrera.
—Ahora verás… —replicó, con esa voz grave que me erizaba la piel.
—Solo si logras atraparme —me reí con picardía, lanzándole una mirada por encima del hombro.
Seguí corriendo hacia el río, deshaciéndome de la ropa con to