99. Triple boda
Sara Sandoval
Ernesto acariciaba con dulzura mi mano sobre su pecho, dibujando círculos lentos sobre mi piel.
—¿En qué piensas? —preguntó con esa voz grave que siempre lograba estremecerme.
Sonreí, incapaz de ocultar lo que bullía dentro de mí.
—No puedo creer que estés aquí conmigo… —confesé en un susurro—. Pensaba en lo que dijiste, sobre casarnos.
Él alzó mi barbilla con suavidad hasta obligarme a mirarlo. Sus ojos, intensos y firmes, me dejaron sin escapatoria.
—No fue un impulso, Sara.