65. Habían regresado
Erik Cazares
Estaba recostado en la cama, con los brazos cruzados bajo la cabeza, mirando el techo sin ver realmente nada. Ya ni siquiera me daban ganas de bajar a la alberca. El día se me escurrió sin que me importara. Sentía la mente lejos, saturada. Había intentado desconectarme, pero el descanso no sirve de nada cuando el ruido está adentro.
La puerta se abrió de golpe. Ernesto entró sin tocar, como si yo no necesitara privacidad.
—Acomoda tus cosas, nos regresamos a casa —soltó sin siquier