64. No eres mi tipo
Erik Cazares
Un golpe seco en el pecho me hizo abrir los ojos de golpe. Me quedé mirando el techo un segundo, aturdido, intentando entender qué demonios pasaba. Bajé la vista y vi la mano de Marisol, aún extendida, plantada con fuerza sobre mi pecho.
—¿Qué…? —gruñí adormilado, pasándome una mano por la cara.
Ella estaba de rodillas a mi lado, sobre el colchón, el cabello revuelto y los ojos llorosos. Se veía preciosa incluso enfadada… aunque ahora parecía un torbellino de nervios.
—Dime qué fue