56. Soy tuya
Sara Sandoval
Subí a la habitación con el corazón golpeando como un tambor en mi pecho. Todo esto era tan irreal… ¿cómo podía haber alguien capaz de mover tanto mi mundo en tan poco tiempo?
El guardarropa me dejó sin palabras. Vestidos, blusas, zapatos, todo perfectamente ordenado, como si alguien hubiera tomado mis medidas con exactitud. Toqué las telas, suaves, delicadas, sintiendo cómo el nerviosismo se mezclaba con la emoción.
Al final elegí un vestido ligero color azul, sencillo pero elega