54. Te puedo contar un secreto
Sara Sandoval
El bullicio del aeropuerto contrastaba con la calma calculada de Ernesto. Yo, en cambio, sentía una ligera incomodidad. Había elegido algo práctico: jeans ajustados, blusa color vino —a juego con mis labios— y tenis negros. Pero cuando miré a mi lado y vi a Ernesto con su traje perfectamente entallado, impecable como siempre, algo dentro de mí se removió. ¿Cómo logra lucir tan perfecto incluso para viajar?
Él no parecía darle importancia a la diferencia. Al contrario, en cuanto cr