48. Alacrán vengativo
Karla Duarte
El sonido del ascensor bajando al estacionamiento subterráneo era lo único que rompía el silencio de la tarde. Me crucé de brazos, repasando mentalmente los pendientes del día, mientras los números descendían con lentitud exasperante.
Cuando las puertas se abrieron, el aire denso del subterráneo me recibió con ese olor a concreto, a gasolina... y a final de jornada. Mi momento favorito del día.
Caminé hacia mi auto sin pensar en nada en particular… hasta que lo vi.
Me detuve en sec