37. No lo había planeado
Karla Duarte
La puerta de la oficina de Ciro se abrió con ese sonido sutil que ya podía distinguir entre miles.
Levanté la vista y lo vi salir, impecable, con el saco sobre el antebrazo y el móvil en la mano.
—Voy a salir a comer —dijo sin siquiera mirarme directamente—. Regresaré antes de la próxima reunión.
Asentí con suavidad, forzando una sonrisa educada.
—Que tenga buen provecho… señor.
Apenas dio la vuelta, solté el aire que había contenido todo el tiempo.
Sentí cómo se me desinflaba el