32. Era la chica del banco
Ciro Sandoval
Conduje con tiempo, revisando por el retrovisor mi corbata una última vez antes de bajar del auto. El traje gris oscuro que elegí era uno de los mejores que tenía, recién planchado, con la camisa blanca impecable y los zapatos brillantes. No sabía exactamente qué esperaba, pero cuando levanté la vista y vi el edificio de DC, lo entendí todo.
Imponente. Como un titán de cristal y acero alejado del corazón de la ciudad.
Entré por las puertas automáticas y un aroma a café caro y éxit