43. Boda
Emilia Díaz
—Mañana será nuestra boda… debes estar lista porque enviaré por ti temprano.
Sus palabras me tomaron por sorpresa.
—¿Mañana?
Esteban asintió sin dejar de sonreír.
Una sonrisa de control. De posesión.
—Pronto comenzará a notarse tu embarazo, y no quiero que nadie dude la paternidad de tu hijo. Porque, al igual que tú… él será mío también. Como te lo prometí.
Tragué saliva, obligándome a no reaccionar.
Era un trato. Un maldito trato.
Y tenía que cumplir.
—Está bien… —murmuré.
Él exten