27. Graduación
Emilia Díaz
Los dos meses siguientes pasaron demasiado rápido. Amaba despertar junto a Álvaro cada mañana, sentir su calor a mi lado, escuchar su respiración pausada mientras dormía. Aunque, a veces, tenía que volver a mi habitación sola porque él aún conservaba la costumbre de trabajar hasta tarde.
Como todas las mañanas, estábamos desayunando en el amplio comedor, pero esta vez solo éramos él y yo. Mara aún seguía en su habitación. Hace unos días había sido su graduación y, aunque insistimos